
El verano ya está aquí, y eso, además de tópicos como playa, vacaciones, piscina o barbacoas (debemos encontrar la forma de ir volviendo a nuestra vida, extremando siempre las medidas de seguridad), también trae consigo el calor. Las altas temperaturas pueden hacerse insoportables en la mayor parte de nuestro país y es necesario saber combatirlas. Como no podemos pasarnos el día en una piscina, y no en todas las casas hay aparato de aire acondicionado, vamos a repasar algunos trucos para pasar menos calor en casa este verano.
Vamos a saltarnos el aire acondicionado. Porque es obvio, por el coste, por el gasto energético, porque no todo el mundo tiene uno y por cómo afecta a nuestra garganta. ¿Qué otras ideas podemos poner en marcha? Vamos a seguir los consejos de la Oficina de Consulta Técnica del Col.legi d’Arquitectes de Catalunya para pasar el mínimo calor posible sin dejarnos una gran suma en la factura.
Cómo refrescar mejor nuestra casa
Lo básico es proteger nuestra casa de la entrada de calor durante las horas de más sol. Cerrar las ventanas y bajar las persianas en ese horario en el que el sol se encuentra en su punto más alto (entre las 11 y las 17 h dependiendo de cómo esté ubicada nuestra casa). Por el contrario, debemos recordar refrescar la casa, ventilándola durante la noche o en las primeras horas de la mañana cuando la temperatura en el exterior es más baja.
Esto es importante, porque la ventilación y el movimiento del aire aumentan la sensación de confort térmico. Si la vivienda dispone de aberturas a fachadas opuestas, hay que utilizar la ventilación cruzada para favorecer el movimiento del aire y permitir el paso de aire más fresco de las fachadas en sombra hacia las más soleadas. En caso de tener más de una planta, habría que abrirlas ventanas de arriba y abajo para disipar el aire caliente que se acumula en la parte alta. Por último, utilizar ventiladores, preferentemente colocados en el techo, favorece el movimiento del aire y mejorar así la sensación térmica. Además, estos equipos tienen un bajo consumo energético.
En caso de tener jardín, incorporar zonas de vegetación y árboles de hoja caduca aportará sombra y además permitirá la entrada de sol en invierno. La combinación de zonas sombreadas y soleadas favorece el movimiento del aire que siempre es deseable en verano. También podemos añadir una fuente o estanque en el jardín para humedecer el ambiente.
Si nuestra casa se encuentra en un clima seco, podemos conseguir una sensación más fresca aprovechando la evaporación del agua. La idea es colocar humidificadores combinados con ventiladores.
Trucos caseros para evitar el calor
También existen algunos sencillos trucos caseros que podemos poner en marcha. Uno de ellos son los tipos de tejido que utilizamos en verano. Por ejemplo, unas sábanas de algodón aportarán mayor sensación de frescura que otros tejidos (especialmente los sintéticos, algo que es preferible evitar).
Podemos tener en cuenta el calor que emiten ciertos aparatos. Esto implica apagar electrodomésticos que no estamos utilizando, pues algunos como la televisión, el ordenador, la lavadora, el horno o el lavavajillas pueden aumentar hasta 2ºC la temperatura de una habitación. Esto también hace referencia a las bombillas, donde será preferible apostar por las bombillas LED o de bajo consumo. La luz de estas bombillas se conoce como “luz fría”, ya que emite mucho menos calor que la iluminación convencional.
En cuanto al entorno, siempre es buena idea rodearse de plantas. Como ya hemos explicado anteriormente, son una buena forma de absorber el calor y favorecen la renovación del aire. Lo ideal es regarlas por la noche, y elegir especies de plantas trepadoras que actuarán como aislante y refrescarán el ambiente.
También hay trucos para la hora de decorar. Para evitar el calor, se recomienda utilizar colores claros. Los tonos claros absorben menos la luz y por eso generan una mayor sensación de ligereza y frescor. Esto es aplicable a colchas, sábanas y cortinas, pues ayuda a crear un ambiente más agradable en casa.
Y si hemos pensado en encender el aire acondicionado, el Instituto para la Diversificación y el Ahorro recomienda que su temperatura no baje de los 26 grados, y además advierte de que cada grado que se disminuye la temperatura se incrementa en un 8% el consumo de energía.
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